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¡25 de Diciembre!
¿Quién no conoce esa fecha?
Para el Cristianismo, la NAVIDAD es una de las fiestas más importantes del año.
Sin embargo,  aunque muchos historiadores dicen que la celebración de la Navidad histórica debería situarse entre abril y mayo (la noche del nacimiento de Jesús los pastores cuidaban los rebaños al aire libre y  el cielo estaba lleno de estrellas), la Iglesia Católica mantiene el día de hoy como fecha convencional…
¿Cabezonería?
¿Quizá porque en la primavera la Iglesia ya celebra otra gran fiesta: la Pascua, y dos grandes celebraciones juntas “ja es massa”?
La cuestión es que el Papa Julio I (que tuvo que ser de todo, menos tonto) pidió  que el nacimiento de Cristo fuera celebrado el 25 de diciembre…, y punto. Aquí Paz y “endespués” Gloria. Su petición fue llevada a cabo a partir del año 354 de nuestra era.
Pero…. ¿os habéis preguntado alguna vez qué otras cosas importantes han ocurrido a lo largo de la Historia en el día 25 de diciembre?
Os vaís a quedar sorprendidos.
Tratados, bodas, nacimientos, muertes….
Vamos con ellas:
 El eterno vagabundo de Hollywood, que ironizaba con su bigote al anunciar que Hitler se lo plagió.  Ni la Academia del Cine ni él mismo valoró nunca su trabajo. En una entrevista dijo: “Mario Moreno (Cantinflas) es el cómico más grande de todos los tiempos, por encima mía”. 
En los últimos años de su vida, Sir Charles Spencer Chaplin Jr., se mantuvo alejado del mundo en una mansión suiza. Allí falleció el 25 de diciembre de 1977, mientras dormía, a la edad de 88 años. Alguna vez, su hija Geraldine comentó que el genio del Séptimo Arte  odiaba la Navidad  y nunca disfrutó de ella, y que murió esa fecha exacta para recordarles todos los años la fecha de su muerte.
Ese mismo día, fue el elegido por muchos otros ilustres para efectuar el útlimo viaje de sus vidas: James Brown en el 2006, Dean Martin en 1995, Joan Miró en 1983, Enrique III en 1406, y Filipo III, rey de Macedonia, en el 317 (por cierto, se decía “por lo bajini” y en círculos reducidos que era retrasado mental. No eran tiempos para decir ciertas cosas en voz alta si apreciabas tu cuello)
¡Pillín, Pillín! ¿Qué buscará con la mirada? El tío era único para liarse un cigarrillo mientras observaba  la delantera de la malograda Norma Jeane Mortenson
Pero no todo fueron defunciones.
Otros tantos “ilustres” decidieron venir al mundo el día de Navidad, para júbilo de propios y extraños.
Tales fueron los casos de Vasco de Gama en 1469, Humphrey Bogart en 1899 (que era muy bajito; no en vano, en la película Casablanca, en todas las escenas en las que aparecía Humprey con Ingrid Bergman, había una plataforma de palmo y medio para Humprey. Ella media 1,80 y él 1,60), Carlos Castaneda en 1925, Sissy Spacek en 1949, y Annie Lennox en 1954.
Thomas Edison.
Y, mientras una parte del mundo cortaba el pavo y brindaba con bebidas alcohólicas de diferente graduación  en este día tan especial, otras muchas personas continuaban con su labor diaria en beneficio de la ciencia.
Es el caso de D. Edward Johnson, un socio de Thomas Edison, que en 1882 iluminó un árbol de Navidad con lámparas eléctricas por primera vez en la Historia. Y fijáos en la importancia de la electricidad en la actualidad, y en la cantidad de árboles navideños llenos de guirnaldas y luces que circulan por nuestras casas.
O Cristobal Colón, que en 1492 encalló con su carabela Santa María en un banco de arena en el Caribe, en su primer viaje a las Indias. Y con los restos del naufragio se construyó en la isla La Española (hoy Haití), el primer establecimiento español en América, llamado “Fuerte Navidad”.

El volcán Popocatepetl, en plena erupción (de lava, no de granos)

Y no podemos olvidarnos de los reyes, en el día después en que el nuestro dice su  (vomitivo) discurso navideño por televisión, y todos nos “escojonamos” de risa con las 1500 tomas falsas grabadas.
Porque la Historia, nos guste o no, ha sido escrita a golpe de reyes, espadas y sangre.
En el año 800 d.C. coronaron a Carlomagno en la iglesia de San Pedro, en Roma. Tuvo que ser una ceremonia sencilla y económica, como la de Guillermo el Conquistador de Inglaterra, en el 1066 y la de Luis XIII de Francia, con Ana de Austria, en 1615
Pero no penséis que en España nos libramos de los fiestorros reales. Ni mucho menos. El 25 de diciembre de 1322, un Jaime II (viudo y muy muy triste) se casaba con Elisenda de Moncada.
Ya conocéis el dicho: “a Reina muerta, Reina puesta (encima, claro)”

Jaime II de Aragón, “El Justo”. 

Y para terminar, un poco de miscelánea. Que si bien no sé muy bien lo que significa (me han dicho que es como el yogurt de macedonia pero sin frutas),  la verdad es que queda cojonudo y muy técnico.
En 1884, un temblor de tierra destruyó la mayor parte de los pueblos de Granada, Málaga, Almería y Sevilla, causando la muerte a centenares de personas; en 1961, la bula pontificia Humanae Salutis  (¿cuála?) anuncia el Concilio Vaticano II; en 1964, una marea viva, originada por un ciclón, causó aproximadamente 4.000 víctimas en Ceilán y 3.000 en la India;  en 1991, dimitió Dimite Mijail Gorbachov y desapareció la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que pasó a denominarse Comunidad de Estados Independientes; y en el 2005, el volcán Popocatépetl, en México, explotó provocando una columna de humo y cenizas de 3 km de altura.

Sorprendidos… ¿verdad?
Pues nada.
Ahora a adorar al niño, a cantar villancicos, a darle a la zambomba (con perdón), a comer turrones (de Alicante y Xixona, ojo) y a beber fondillón hasta perder el “sentío”.
Pero recordar….
El mundo sigue su camino, día a día y hora a hora, sin pararse a pensar si hoy, en verdad o no, nació un niño llamado Jesús en una ciudad de Belén de ensueño.
Que sí… que sí…
Ya nos despedimos.
Pero lo vamos a hacer con un poco de caspa….
A fin de cuentas, para felicitar las fiestas como todo el mundo, ya están las televisiones y los Centros Comerciales.

FELIZ DÍA DE NAVIDAD