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El arroz meloso con conejo y caracoles es una fórmula mágica capaz de sentar a una misma mesa a líderes políticos de la izquierda y la derecha alicantinas. Y los demiurgos de tan importante milagro, son dos Vicentes muy conocidos en esta ciudad: Vicente Castelló, propietario del restaurante Nou Manolín, y el locutor de esta casa Vicente Hipólito. Los dos se encuentran en su mejor momento profesional, diga lo que diga el calendario. Todos los años, por estas fechas, el programa “Alicante, hoy por hoy” de la SER, se transmite desde la bodega del Nou Manolín, alrededor de una mesa rodeada de miles de botellas de extraordinarios vinos. Y allí se aposenta mi amigo Vicente, detrás de su micrófono, con el auxilio del técnico Diego Quíles y la presencia de varios compañeros de trabajo, como Paloma y Carlos Arcaya, y de Benjamín Llorens, el jefe de Radio Alicante. Y como por arte de magia, van apareciendo, uno tras otro, los representantes más genuinos de la vida alicantina; para hacer entre todos un resumen de lo acontecido en esta sufrida ciudad durante el año que acaba.
El pasado día 16, vimos allí al secretario del PP de Alicante, señor Ripoll, echando balones fuera ante las astutas andanadas del entrevistador, que le preguntaba sobre la última asamblea provincial y los enfrentamientos de zaplanistas y campistas, con abucheos a Camps incluidos. Oímos las declaraciones de los representantes de Comisiones y UGT ante la crisis que nos aflige. Escuché con atención las hábiles respuestas de la alcaldesa Sonia Castedo, mientras yo me preguntaba qué pensarían los presentes sobre sus criterios urbanísticos y el Plan Rabassa; y tuve ocasión de felicitar al concejal Miguel Valor por la labor de restauración que está haciendo con algunos monumentos de la ciudad. A ver cuando se deciden a autorizar la instalación del memorial del Campo de los Almendros y del monumento a las víctimas del 25 de Mayo, así como a reponer la añorada estatua de Bañuls dedicada a los Mártires de la Libertad. También espero que el jefe del Puerto, allí presente, nos dé una alegría, consintiendo que se ponga, en el acceso a las instalaciones portuarias, la escultura de Eusebio Sempere dedicada a los últimos republicanos que se rindieron allí mismo, en el último episodio de nuestra Guerra Civil. Alicante, así, recuperaría la memoria y la personalidad perdidas y todos nos sentiríamos un poquito más felices y orgullosos de ser ciudadanos de la “terreta”. Con lo poco que les costaría quedar bien…
Después del programa subimos a un amplísimo comedor de una sola mesa donde Vicente Castelló nos deleitó con unas entradas de lo más sofisticado y exquisito, un arroz insuperable y un postre de torrijas de turrón en sopa de chufa y helado de café que nos dejó turulatos.
Por allí, por la bodega y la posterior comida, pasó gente muy interesante, desde el presidente de nuestras Hogueras y la altísima y hermosa Bellea del Foc, hasta el alcalde de Sant Joan d’Alacant, Edmundo Seva, y su concejal Baltasar Ortiz, que además de amigo es un personaje de mi novela “25 de Mayo”. Nos visitó la plana mayor del PSOE local, con Roque Moreno, Manuel de Barros y mi amiga Carmen Sánchez Brufal. Allí estaba la Subdelegada del Gobierno, Encarna Llinares, y el Rector Raneda, de nuestra Universidad, así como figuras del deporte y los toros, e incluso los jefes locales de El Corte Inglés…
Viendo la animadísima reunión no pude menos que reflexionar sobre cuánto ha cambiado España desde los tiempos de la guerra y la dictadura. Me parece que una comida así en los años treinta, con comensales de la CEDA y Falange por un lado y el PSOE, la FAI y el Partido Comunista por otro, hubiera terminado muy mal. Y del periodo franquista, ni hablemos, que los de un bando estaban todos en la cárcel o el exilio. Pero hemos aprendido a respetarnos, y el que se sale del tiesto hace el ridículo. Aquello de: “No comparto sus ideas, pero daría la vida para que pueda usted expresarlas”, es la base y el secreto de lo bien que sabe un arroz con conejo y caracoles compartido con personas de las que uno discrepa. El mérito es de los dos Vicentes, pero también nuestro, que el otro día aprobamos con nota la asignatura de Tolerancia.

Miguel Ángel Pérez Oca.
(Leído en Radio Alicante el 30-12-2008)