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Mi abuelo Manuel, del que ya hablé en el artículo de Alicante Vivo “De la tartana a la tienda” y al que podéis ver en la fotografía superior junto a mi tía Edita, leyendo el “YA”, era un hombre de una gran curiosidad e inquietud. 
                                             
A principios de los treinta, cuando las fotos eran algo que la gente se hacía en su boda o como mucho en la comunión o en la mili para mandar a la novia, se compró una cámara Kodak de aquellas de fuelle con la que retrató la vida en el pueblo y en Alicante, cuando abuelos padre e hijos vinieron buscando una vida mejor.

                            

                                                

Algunas de las fotos más antiguas, como la de los barcos en el puerto, la de mi padre en la playa con su primo y unos amigos, la de mi abuela y mi tía junto a la fuente de Canalejas o la de mi bisabuelo Luís con cuatro de sus nietos junto al monumento a Canalejas, fueron hechas con esa cámara.

             

                                    

La fotografía más antigua de mi madre, sentada sobre el coche de mi yayo Pedro, y otras de ella con su padre, hermanos y  amigas, ignoro quien las hizo.

                               

                                                        

Como podéis ver, las fotos abarcan un amplio espacio de tiempo: desde la infancia, hasta la última de las Hogueras del 57, un año antes que se casaran y dos y medio de venir yo al mundo.

                                                                                   

                                             

La foto de la costera del castillo y las de mi madre en el Postiguet las hizo seguramente mi tío Salvador, el entonces novio de la hermana de mi padre (luego su marido) que era un gran fotógrafo aficionado. Socio fundador de la Asociación Alicantina de Amigos de la Foiografía donde estaban Sánchez, Goyo, Eugenio Bañón, Santacruz y todos los locos de la fotografía de aquellos años, guardianes del recuerdo de nuestra provincia (el malogrado Eugenio falleció de un infarto mientras tomaba un café con mi tío). Yo tengo fotos de mi infancia gracias a él, por que mi padre era un negado para la fotografía.

                                  

                                    
La foto de la Explanada, supongo que la haría algún fotógrafo ambulante de los que habían entonces. En esa foto está mi madre con su padre (mi yayo Pedro), su hermana mayor, su hermano pequeño (mi tío y padrino) y una amiga intima de mi tía que era de Elda. Falta mi otra tía que no sé donde estaría. Con respecto al hermano pequeño de mi madre, comentaros que a día de hoy, con setenta años y un montón de nietos, mi madre y mis tías siguen llamándole “el nene”.
                                     

Querría ahora hablaros del las fotos de la finca de mi yayo Pedro, estaba (aún está) entre San Juan y Mutxamel, al lado de lo que ahora son los viveros de Etasa. Se llamaba “Eltelupe” que era el acrónimo del nombre de sus cuatro hijos (Elvira, Teresa Luisa y Pedro) y en ella pasé muchos de los momentos más felices de mi infancia. Tenía un huerto con árboles frutales y hortalizas, gallinas, conejos, Patos. Una pequeña pinada y un enorme algarrobo Donde “el tío Antonio” (cuñado de mi tía Elvira) que era un manitas, nos construyó una cabaña que ríete tú de la de Tarzán. El día de San Agustín, onomástica de mi tío, el marido de mi tía Elvira y de mi primo, nos juntábamos todos para celebrarlo. Jugábamos, corríamos, bebíamos y comíamos y cuando se hacía de noche, “el tío Antonio montaba una hoguera que había ido haciendo desde semanas antes (con ninots y todo) y le prendíamos fuego y los mayores tiraban cohetes.

                                                          

                           

Quisiera también que os fijarais en la foto de mis padres y mis tíos por la Explanada para que vierais como era el suelo de la misma antes de que Agatangelo lo convirtiera en una de nuestras señas de identidad. Era como de cantos rodados.
                                  
En la de las hogueras del 56, están mis padres en una barraca y si ampliáis un poco la imagen podéis ver al muchacho de las orejas de soplillo sosteniendo en sus manos un disco de ¡¡Louis Armstrong!!!
                                    
La hoguera que sale en la foto del 57 es la de la calle Velazquez, enfrente del Guillermo. La de la foto del 47 en la que sale mi tía Edita, hermana de mi padre, no se cual es pero seguro que Juanjo que está ecopilándolas todas seguro que lo sabe.

                           

                         

Esta es, a groso modo, la historia de estas fotos.
                              
Todas ellas forman, de una manera u otra, parte de la vida de Alicante y de la mía.
                          
Espero que las disfrutéis. 

ÁLVARO GARCÍA SIRVENT