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Ya no tenemos excusa.
Desde el pasado día 5 de febrero de 2009, tenemos en Alicante un nuevo y espectacular museo. También conocido como M2A, está situado junto (y encima) de los conocidos Pozos de Garrigós. Aquello de “Alicante, Sol y Playas” tiene cada día menos sentido, más aún cuando avanza, aunque sea a duras penas,  la oferta cultural de nuestra ciudad.
Situado en uno de los rincones más típicos del casco Antiguo de Alicante,  en la Plaza Miguel López González (arquitecto municipal fallecido en 1974), popularmente es conocida la zona como Plaza del Puente, debiendo su nombre a un acueducto que por allí discurría para transportar las aguas pluviales procedentes de la ladera del Benacantil, y que se almacenaban precisamente en estos pozos que ahora son museo.

 
  
  
  
  
  
  
Aparcar el coche en la Plaza del Cármen o, simplemente, no cojerlo, es una buena oportunidad para dar un paseo por el Centro Histórico de Alicante. Encontrar el Museo es muy sencillo: basta seguir las gotas de agua dibujadas en el suelo adoquinado del Casco Antiguo
                         
En la explanada existente junto a ellos, muy cerca de la muralla defensiva, había un baluarte con piezas de artillería dispuestas a ser utilizadas para proteger a la población de los numerosos ataques surgidos en el devenir de los tiempos. Ahora se puede disfrutar de una impresionante vista del castillo de Santa Bárbara. El aspecto actual de la plaza, con la rehabilitación de algunas casas y diversas edificaciones modernas de finales del XX y principios del XXI que respetan el tipismo del lugar, data del año 1987, cuando fue remodelada.
El acceso es recomendable hacerlo a pie, desde las espaldas del Ayuntamiento, por la calle San Agustín, la plaza de Quijano y la sugerente calle de Toledo que desemboca en el lugar.

 
  
  
  
 
Vistas del Castillo, Benacantil y “Cara del Moro” desde la explanada del Museo

           

La historia de los Pozos de Garrigós, ya explicada en su día en Alicante Vivo por el gran Rub, nos remonta al siglo XIX, cuando los débiles manantiales que brotaban en nuestros montes (Fuente Santa en la ladera Noroeste del Tossal, Benacantil y Serra Grossa -en la Goteta-) fueron desapareciendo. Con el fin de paliar la sed provocada por la escasez del abastecimiento a una ciudad que crecía en población pero no así en recursos, se crearon los Pozos del Garrigós. Se excavaron en la roca viva entre los años 1862 y 1863 y se coronaron con fábrica de ladrillos. Se ha descrito que el maestro de obras fue  Don Antonio Garrigós, cuyo apellido heredaron las cisternas. A pesar de esto, se sigue careciendo de datos que confirmen definitivamente su gestión.
 
Sección y planta de los Pozos del Garrigós.

Los pozos, antes de su última restauración

        
Con motivo de la celebración del 110 Aniversario de la constitución de Aguas de Alicante, se ha creado el Museo del Agua, iniciativa llevada a cabo conjuntamente con el Patronato Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Alicante. Es un espacio cultural y didáctico, a disposición de los alicantinos y visitantes donde podrán conocer, de forma gratuita, la historia del agua en Alicante.
En la planta baja podemos observar planos, objetos y herramientas de distintas épocas, que nos enseñan la evolución de las técnicas y usos del agua en todas las culturas que han pasado por nuestra ciudad. Hay piezas que abarcan desde el Neolítico (encontradas en el Tossal de les Basses) hasta un brocal contemporáneo, pasando por utensilios y vasijas de las épocas Iberica, Romana e Islámica.

 
  
Atlantis Virtual Reality, S.L, empresa especialista en tecnicas de realidad virtual, desarrolló para el museo la primera cascada virtual. Con una envergadura de 6 metros de alto y 4 de ancho, simula agua real con un complejo calculo de emisión de partículas que generan ese efecto tan complicado.

                                                 
En la segunda planta se muestran las actuaciones llevadas a cabo a lo largo de la Historia para  paliar la grave sequía que afectaba a la población a mediados del siglo XIX y que no consiguió resolverse de manera eficaz  hasta 1898, con la construcción del Canal del Cid.

 
  
  
 
El Canal del Cid era capaz de abastecer 10.000 metros cúbicos de agua al día; o lo que era lo mismo,  115 litros por segundo. Disponía de una longitud de 55 kilómetros y estaba formado por 20 sifones, 60 desagües, 21 puentes y 7 túneles.  Captaba el agua de 7 pozos situados en los Prados de Remigio y la entregaba en el Cerro de los Ángeles, en Altozano.

 
 
Para hacer realidad la “Traída de Aguas de Sax”, se utilizó como proyecto el redactado en 1887 por Don Silvio Viñes Martínez. Las obras se realizaron a toda velocidad, salvando todos los imponderables que se suscitaron en aquella época. El ingeniero encargado del proyecto fue Don Emilio Herault y Mascart.  Con un coste de 6 millones de pesetas, las obras se ejecutaron entre 1896 y 1898, llegando a la ciudad en agosto de ese año. La inauguración tuvo lugar en la Plaza de Isabel II, hoy más conocida como Gabriel Miró.

            
En la planta tercera se exhiben las últimas tecnologías y proyectos desarrollados en materia de tanques anticontaminación, sistemas de detección de fugas y control de calidad de las aguas.

 
  
  
  
                   

Por último, ya alejado del edificio principal pero conectado a él a través de túneles excavados en la roca, accedemos a los Pozos de Garrigós.
Conforman un sistema de aljibes con capacidad para más de 800.000 litros de agua, cuya finalidad era captar y almacenar el agua de lluvia, para su posterior distribución a la ciudad, por medio de “aguadores”.
Con la traída de las aguas de Sax en 1898, perdieron su finalidad, utilizándose como refugio antiaéreo durante la Guerra Civil Española.
Dentro de los pozos, a través de un espectáculo de luz y sonido, se recrea una tormenta virtual así como su captación y almacenamiento de agua dentro de los aljibes.

 
  
  
  
  
  
  
 
 
 
  
 

                                       
Como curiosidad, estuve hablando con el guía del museo, un funcionario muy amable que nos explicó el trabajo realizado en el lugar “por una entidad privada, que es la que tiene dinero”. Estaba muy contento por la aceptación que había tenido los Pozos desde su apertura el día 5, “con más de 700 visitantes”; pero, al mismo tiempo, tenía miedo por el futuro incierto “ya que los alicantinos no apreciamos mucho la cultura y preferimos bañarnos en las playas que visitar los museos. Y eso que tenemos el de Belenes, el Marq y muchos más… Ojalá los medios de comunicación lo publicite y el Museo del Agua y todo el Parque de la Ereta se convierta en zona obligada de visita”. Tras explicarle que era miembro de la Asociación Cultural Alicante Vivo (como el chiste…. ¡¡hasta por el culo nos conocen!!) y que mañana iba a hacer un artículo sobre los Pozos, hablamos de los restos islámicos del Castillo, de Pablo Rosser, y de muchas cosas más. Por desgracia, y aún sabiendo que pertenecía a una Asociación Cultural, NO me dejó acceder a unos de los Pozos, quizá el más interesante, que permanecía cerrado por sus filtraciones de agua, desprendimientos y falta de medidas de seguridad. ¡¡Qué pena!!
Aún así, quiero dar las gracias a todo el personal del centro por su atención prestada.
Y ya sabéis….. ¡¡ya tenemos un nuevo Museo en plen corazón de Alicante!!
Aprovechémoslo

                                             

Información Adicional: 
Ayuntamiento de Alicante

Aguas de Alicante