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No sé que explicación debo dar a determinadas actitudes de nuestro Ayuntamiento, ni quién tiene la culpa de unas decisiones que a mi entender son lesivas para la ciudad. Me explico: en los últimos años, ha habido ocasiones (demasiadas), en que esas decisiones llevaban consigo una pérdida de patrimonio artístico, histórico, en ocasiones simplemente de lugares queridos por los vecinos y en otras de elementos arbóreos.

Y todo eso, sin necesidad alguna para ejecutar la obra de que se tratase. Nuestro anterior alcalde, se escudaba siempre en el parapeto de los técnicos y yo hasta he llegado a pensar que o bien él, o bien alguna persona oculta, simplemente lo que quería (o quiere), es despersonalizar Alicante, que odia la ciudad, que no es de aquí (y por lo tanto no siente el cariño que los que hemos nacido aquí o llevamos años en esta ciduad, tenemos por muchos de los lugares que se quieren destruir). Un misterio.
Me vienen a la memoria, tanto los árboles de Catedrático Soler (eliminados para acopiar materiales), los pinos de ambos lados del Perpétuo Socorro y del final de la Plaza Góimez Ulla (para hacer una salida del parking y el ascensor del mismo), el derribo de la Cafeteria de La Isleta y su arbolado, la fuente de Fontcalent, las tres chimeneas de Los Ángeles, etc…

Hay otro grupo, que está pendiente de caer de un momento a otro, como por ejejmplo: la Estación de Autobuses (absurdo a más no poder, porque espacio municipal hay mucho en esa manzana y en la contigua), la verja de la Lonja de Verduras, de hierro y piedra y con restos de la Guerra civil (que va a ser derribada como “mejora” por la nueva concesión del parking y que supongo que será sustituida por otra valla desde luego, sin la categoría artística, de materiales e histórica que tiene la actual), la estación de Madrid y los pabellones de piedra anexos (construidos con piedras hexagonales al igual que las paredes de los muelles del puerto), la desprotección de los almacenes de la C/Portugal (esperemos que se subsane en el nuevo PGOU), ect…

Y luego hay otros, que se han salvado por los pelos, bien por la intervención de algún benefactor (como por ejemplo las chimeneas de Benalúa ) ,la presión de los vecinos (el ficus de Benalúa) o del Colegio de Arquitectos, como en el caso que nos ocupa.
El caso es que el muro de piedra que separa la C/Virgen del Socorro de Juan Bautista Lafora, llevaba años necesitando una urgente reparación, porque se desprendían trozos y había filtraciones del alcantarillado superior. Llegó el día en que el Ayuntamiento se planteó el hacer obras y no se le ocurrió nada más que derribar el muro actual que al parecer databa del siglo XVIII y hacerlo de hormigón. Además de eliminar otro elemento histórico, la necesidad de hacer cimentación, hubiera destruido los imponentes ficus que allí hay, además de varias palmeras de gran porte y dejaba un paño “precioso” justo enfrente de la playa. Al final, la cordura se impuso y no se hizo caso a ese ser extraño que todo lo maneja y se decidió reparar y devolver a su esplendor el muro histórico. Y así se ha hecho.

Al quitar las vallas de contención de piedras y los setos, ha quedado al descubierto, la gran y torturada belleza de las raices de estos árboles, que como veréis, no son exactamente igual a las de los otros ficus monumentales que hay en la ciudad, por una sencilla razón: aquí apenas hay tierra y hay raices que son incluso más grandes que los propios troncos, reptando sobre la roca metros y metros, en busca del agua necesaria para su supervivencia…
Grupo de palmeras, con varios ejemplares protegidos por la Ley.

Elemento saliente y escalera de subida al Raval Roig
Escalera labrada en la misma roca y puerta al final…
Otras aberturas del muro.

El Raval Roig a principios del Siglo XX. Se puede apreciar en la fotografía la estrecha franja de la primitiva playa del Postiguet. También se aprecian las construcciones adosadas al muro (de las que probablemente formaran parte los elementos pétreos de apoyo ahora tan visibles).


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