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El pasado 2 de abril de 2009, el MARQ inauguró su exposición “La Belleza del Cuerpo” y “Las Huellas Griegas en la Contestania Ibérica”, a la que asistió la Reina Doña Sofía.
Esta exposición inédita es el resultado de la colaboración entre The British Museum y el Marq, en la que se hace un recorrido por la representación del cuerpo humano en su plasmación real o mítica, a través de todas las épocas del arte griego: desde las representaciones femeninas hasta los inicios del Imperio Romano, plasmado y representado en gran variedad de materiales. Vemos esculturas de marmol, relieves, terracotas, cerámicas de figuras negras y bronces.
Son un total de 125 piezas ordenadas en cuatro salas.
                        
             
En la primera sala se han agrupado las secciones “la belleza masculina”, “la belleza femenina” y los “rostros”. La contemplación de las piezas da la oportunidad de observar desde  la figurilla de bronce que representa el suicidio de Ayax del siglo VIII A.C, (con el pene erecto, para darle más dramatismo a la secuencia) hasta la estatuilla de Zeus. Al fondo de la sala, las miradas neutras, impasibles de las cabezas de Hera o de un atleta victorioso del clacisismo se contraponen a la del anciano filósofo Crisipo, uno de los pilares de la escuela estoica, en la que la piel arrugada y el ceño fruncido revelan un hombre real en actitud reflexiva, concentrada, representación típica del retrato psicológico del Siglo III A.C.
                        
 
  
  
 
 
 
                            
De un espacio en el que el peso del ideal griego clásico de la belleza se plasma en gran número de piezas, se pasa a la segunda sala, donde el realismo en el arte y en la vida diaria de los griegos es el hilo conductor. A partir de las conquistas de Alejandro Magno (fallecido con 33 años, a causa de un envenenamiento o una infección en el pulmón, tras conquistar medio mundo), otros pueblos y otros tipos humanos fueron profusamente representados en las obras. Las terracotas y bronces de personas deformes o la estremecedora estatua de un viejo pescador nos ponen ante la evidencia de este hecho. El transcurso de la vida a través de la infancia, el matrimonio, el sexo, la guerra, la muerte, constituyen el argumento de las piezas. Las ieas esenciales de esta sala (el movimiento, la diversidad y  el viaje vital) se enfatizan con una estructura sinusoide en la cual están alojadas muchas de las piezas.

                                      

“-Señores…. Les presento al Discóbolo”

La tercera sala vuelve a presentarnos ideales griegos en un itinerario que nos conduce al Olimpo. Primero el modelo ciudadano a través del ejercicio y la competición atlética. Los vencedores tratados como héroes en sus patrias. El santuario de Olimpia, como escenario de uno de los juegos, se presenta en una espléndida maqueta.

                         
Efectivamente, en esta sala se exhibe el Discóbolo. Escultura universalmente famosa,  elaborada por Mirón de Eleuteras, la que aquí se muestra es una copia romana que estuvo instalada en la villa del emperador Adriano. De la original, posiblemente de bronce, nada se sabe. Se piensa que el atleta loado casi como un semidios era Jacinto, amante de Apolo y que murió irónicamente a causa del impacto de un disco. Es el héroe por excelencia, no sólo de los griegos, sino de todo el mundo antiguo y moderno.
Una gran cabeza de Hércules nos contempla a la entrada de su espacio y algunos de sus trabajos se representan en varias hermosas ánforas de figuras negras.
El cuerpo de los Dioses y sus metamorfosis también tienen una sección importante en la sala. Destaca entre todas una hermosa figura de bronce de Zeus, semejante a la colosal estatua con incrustaciones de oro y marfil que se veneraba en su templo de Olimpia.
Al final del recorrido nos asomamos al mundo mítico, extraño, poblado de seres híbridos y pueblos exóticos irreales contra los que en numerosas ocasiones se mide el héroe griego, no sólo en combate sino también dialécticamente y que representaban el contrapunto de la sociedad civilizada. Vemos la Esfinge, que retó a Edipo con el siguiente acertijo: “¿Qué animal camina en el amanecer a cuatro patas, al mediodia a dos patas, y al atardecer a tres?” La respuesta es obvia

                
En la “Sala Noble”, hoy convertida en impresionante biblioteca y antaño capilla del Hospital Provincial, se muestran las influencias griegas en el territorio ibérico que, durante los siglos V y I AC ocupó la actual provincia de Alicante y tierras limítrofes, y que es conocido a través de las fuentes de época romana como Contestania.
Algunos autores clásicos (Estrabón, Esteban de Bizancio) transmitieron en sus escritos que en las costas de la actual provincia de Alicante hubieron varias colonias griegas, algo que hoy por hoy NO está demostrado. Sólo se ha señalado la impronta griega en el diseño urbanístico y arquitectónico en enclaves ibéricos como el Costero de Picola (Santa Pola). Sin embargo, el impacto de las huellas culturales griegas se manifiesta de un modo mucho más evidente entre los contestanos a través de la escritura, por ejemplo, ya que es este territorio el único entre los ibéricos en adoptar la grafía griega (concretamente jonia) para transcribir su lengua.

         
Se muestra también el uso que tuvieron las cerámicas griegas que llegaron a nuestras tierras, inicialmente adscritas al consumo de alimentos y de vino, pero que fueron utilizadas por los iberos como urnas cinerarias en sus necrópolis. Un fenómeno destacado en la exposición es la imitación que los íberos hicieron de aquella vajilla griega, especialmente las cráteras, una de las cuales, excepcional, fue hallada en el Tossal de Manises.
Otros aspectos que se tratan son la circulación y uso de las monedas griegas en estos momentos y la influencia de la iconografía griega en la escultura ibérica, destacando el hecho de que los contestanos elaboraron, a partir de una interpretación de los prototipos griegos, una escultura con personalidad propia y original, adaptada a su universo cultural. La treintena de piezas escogidas para formar parte de esta muestra provienen fundamentalmente de las colecciones del MARQ y de los museos “Arqueológico Municipal de Elda” y “Arqueologic Municipal Camil Visedo Moltó” de Alcoi.

       
Pero la joya final, tras un esfuerzo titánico del MARQ, es la reunión por primera vez de una serie de piezas extraordinarias: la llamada Koré de Alicante, depositada en el Museu d´Arqueología de Catalunya, y sobre todo las dos esfinges de Agost, acontecimiento que no ocurre en España desde 1893, año de su descubrimiento puesto que está depositada en la actualidad en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y la otra es propiedad del Museo del Louvre de París.

                                               

Fotografías:
Juan José Amores Liza
Fuente:
MARQ.
Museo Arqueológico de Alicante
Diputación de Alicante

Museo Europeo del año 2004