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Con algo menos de 4.000 habitantes, Biar, en la comarca del Alto Vinalopó, acoge amplios pinares que se extienden bajo una serie de sierras que parecen delimitar su término municipal. El pueblo se localiza alrededor del Castillo, construido en el siglo XIII sobre una elevación rocosa. Son calles estrechas y empinadas y al final de muchas de ellas vemos la figura de algunas de las torres del castillo recortadas sobre el cielo.

Biar, desde Nuestra Señora de Gracia.
Por ellas subimos al castillo tras recorrer un camino que asciende a la puerta de acceso directamente o dando la vuelta a su muralla. La parte interior es de distribución irregular y se construyó en el siglo XIV dentro de un proceso de reformas para aumentar su potencial militar, ya que se encontraba en la frontera de Castilla. Los restos de un aljibe muestran, junto a las murallas almenadas, parte de esas transformaciones. Poco después, entra en declive y ya en el siglo XIX se utiliza esta parte como cementerio municipal.

Imágenes del exterior del castillo.

La Torre Maestra es la construcción más importante y mejor conservada del castillo. Destaca la bóveda de arcos entrecruzados del siglo XII que encontramos en la segunda planta. Cuando subamos a lo alto de la torre (19 metros de altura sobre el patio) podremos disfrutar de una magnífica vista de Biar y de buena parte de la comarca.

La Torre Maestra.

Biar desde la Torre Maestra. Se distingue claramente el campanario de la Iglesia de la Asunción.

Una de las almenas de la muralla del castillo.

No muy lejos se encuentra la Iglesia de la Asunción, enmarcada en el gótico tardío y con una espléndida puerta del plateresco levantino y fechada en 1519. La torre-campanario domina buena parte del paisaje, como si quisiera competir con el castillo. Al pie del campanario podemos leer en una placa de piedra que se inició su construcción en 1702 y se finalizó 1767.


Iglesia de la Asunción.

En la misma plaza, encontramo el edificio del Ayuntamiento, de estilo neoclásico y construido a principios del siglo XIX y otras dependencias municipales. Muy cerca (a unos pasos, en la calle Mayor) tenemos la posibilidad de visitar el Museo Municipal, creado en 1999 y muy recomendable. Se trata de una casa de también de estilo neoclásico y de tres plantas, en las que podemos encontrar once salas con diferentes aspectos de la vida tradicional de Biar como las destinadas a la música, la indumentaria, la cultura del agua, etc. Hay que dedicar tiempo a la visita porque hay muchísimo que ver y de lo que sorprenderse. No os decepcionará.

Museo Muncipal. Comedor.

Museo Municipal. Escuela.

Museo Municipal. Fábrica de alpargatas.

Museo Municipal. Sistemas de pesos y medidas.

Museo Municipal. Como pueblo mediterráneo, no podía faltar la música.

Podemos hallar explicación a los orígenes del llamado Ball dels Espies, parodia grotesca y desbordante de humor en la que se recrea la conquista de Biar (en manos cristianas) por parte de los andalusíes y se celebra el 11 de Mayo. Els espies, con la compañía de Mahoma, se preparan con la medició i l’espionatge para asaltar la villa, lo que consiguen, ocupando el castillo (actualmente, uno desmontable y situado en la plaza del ayuntamiento) y celebrando a continuación el baile. En el cuadro que aparece en la fotografía podéis ver cómo se desarrolla este acto.

Museo Municipal. El ball dels espies. No os perdáis el detalle del la bolsa del niño-payaso (¡del “Todo-Hogar”!).

Museo Municipal. Gaseosa “La Biarense”.

Hacia el otro lado de la localidad podemos encontrar la Ermita de San Roque que aprovecha la parte superior de una torre almohade del siglo XII y a la que se accede por la Puerta Real de Xàtiva o Arco de San Roque, que corresponde con el acceso al barrio árabe y calle mayor de la villa, tras pasar la muralla. Muy cerca está la Ermita de Loreto, de estilo barroco.

Arco de Jesús, que daba acceso a la judería.

Calle.

En la salida de Biar encontramos el Santuario de Nuestra Señora de Gracia, construido en el siglo XVIII sobre una ermita de la que hay referencias desde 1566. Rodeado de un bonito pinar y con áreas recreativas, consta de tres naves. La central, con bóveda de crucería, recubierta de estucos y pinturas al fresco, con nervaduras que representan al sol, el escudo de Biar y el de Aragón.

Fachada principal.

Interior del Santuario.

Pero debemos también mirar al suelo, porque está compuesto de un pavimento hidráulico de colores de principios del siglo XX. La decoración es de estilo neoclásico, destacando las pinturas de 1757 realizadas por Tomás Belando.

Detalle del pavimento.

No lejos tenemos un Pozo de Nieve (siglo XVII) que ha sido restaurado y reconvertido en sala de museos.
También es muy interesante contemplar un gran ejemplar de plátano (Platanus orientalis) que la tradición cuenta que fue plantado por Jaume I y que se encuentra en un parque a la salida de Biar.

El gran Plátano.
Para conocer mejor los horarios de visitas, es conveniente contactar con la oficina de turismo de Biar en biar@touristinfo.net o en el teléfono 965 811 177. Situada junto al ayuntamiento, también es buena idea pasar personalmente. Muy amablemente nos informarán y darán información precisa y un plano.

Cualquier día es bueno para dar un paseo y conocer Biar.