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U-18; submarino alcanzado
             

Este domingo (entre páginas dedicadas a la jornada electoral de una Europa unida y en paz), el diario Información anunciaba con gran profusión de imágenes y testimonios el rodaje de un documental sobre un acontecimiento poco difundido: el hundimiento de un submarino nazi en Calp el 23 de marzo de 1943, jornada de la dura II Guerra Mundial y la no menos dura posguerra española.

Aviadores británicos

                    

Aquella jornada, los marineros del pesquero “Peñón de Ifach” regresaron a tierra sin una caja de pescado, pero convertidos en héroes.  Con ellos desembarcaron nueve náufragos alemanes, exhaustos y arrebujados en mantas y ropa de abrigo prestada.  Eran los únicos supervivientes de la tripulación (47 marinos) del submarino modelo U-77, hundido la tarde anterior por dos aviones ingleses Lokheed A-28 Hanson, con base en Gibraltar.

Pesquero Peñón de Ifach 

           

Fernando Navarrete, prestigioso director responsable, entre otras tareas, de la realización de los últimos debates entre Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy se ha embarcado en un proyecto sugerente y misterioso que llevará a su equipo desde las costas calpinas a la residencia alemana de Erns Peter, el único de los  nueve supervivientes que sigue vivo y que hasta ahora se ha mostrado muy renuente a contar cómo el submarino trató de zafarse del ataque británico y cómo afrontó la tripulación la amenaza de una muerte inminente.  El documental contará además con el testimonio de los dos marineros que perduran: Blai Agulló, motorista de barco, y su patrón Andrés Perles. 

Entierro nazi

        

Según ha averiguado Alfons Padilla, responsable del artículo de Información, la alerta de los supervivientes alargó durante horas la búsqueda de los náufragos, pero no se pudo encontrar a más supervivientes.  Sería al día siguiente cuando el mar acercara hasta  las playas de Altea, La Vila y Campello los cuerpos del resto de la tripulación, esta vez sin posibilidad alguna de salvación.
                 

Hartmann, Comandante de 26 años

             

Sin embargo las informaciones son escasas sobre aquel grave acontecimiento.  A las pocas horas de la llegada del barco salvador también lo hizo el entonces cónsul de Alemania en Alicante y el agregado naval.  La orden de las autoridades fue muy clara: que se comentara lo imprescindible del asunto y que se actuara como si no hubiese pasado nada.  También la generosidad parece que estuvo acorde con la importancia del suceso, como recuerda el cronista oficial de Calp, Pedro Pastor, “a los pescadores les regalaron relojes y 1.000 pesetas de la época.  Al patrón, también le entregaron una condecoración firmada por Hitler”.
             

Cementerio

               

Pero lo que quizá desconozcan algunos de los protagonistas del truculento episodio, es que los cuerpos de los 38 marineros alemanes que perecieron aquella trágica jornada no quedaron en el mar ni están enterrados en tierra germana.  Se encuentran en un lugar más cercano pero extraño: junto a los cerezos del extremeño valle del Jerte.  Más concretamente en la carretera que en la comarca de la Vera conduce hacia el Monasterio de Yuste, última residencia de Carlos I.

Cementerio 

               

La imagen del escondido lugar es impactante: casi 200 cruces sencillas de granito negro se encuentran situadas en perfecta alineación entre los olivos.  Cada una de ellas porta un nombre y una fecha.  En un pequeño refugio existe una placa donde se explica la increíble y casi desconocida historia de este singular lugar. En alemán y español se puede leer el siguiente texto:

“En este cementerio de soldados descansan 28 soldados de la Primera Guerra Mundial y 154 de la Segunda Guerra Mundial. Pertenecieron a tripulaciones de aviones que cayeron sobre España, submarinos y otros navíos de la armada hundidos. Algunos de ellos murieron en hospitales españoles a causa de sus heridas. Sus tumbas estaban repartidas por toda España, allí donde el mar los arrojó a tierra, donde cayeron sus aviones o donde murieron. El Volksbund (organismo alemán que vela por los cementerios militares) en los años 1980-1988 los reunió en esta última morada inaugurada en presencia del embajador de la República Federal de Alemania en un acto conmemorativo hispano-alemán el 1 de junio de 1988. Recordad a los muertos con profundo respeto y humildad.”

Plaza cementerio

              

Efectivamente 38 de los soldados allí enterrados pertenecían al submarino U-77, de la 29ª flotilla con base en La Spezia (Italia), hundido por dos aviones británicos frente al peñón de Ifach. La mayoría muy jóvenes –se puede observar una lapida de un soldado que murió con 18 años–, fueron trasladados en 1983 desde los cementerios de Altea y Alicante a este extraño lugar de Cuacos de Yuste (Cáceres).
                   
Cruz del cementerio

                

Así pues esta es la historia de cómo los infortunados soldados alemanes que murieron frente a las costas españolas han terminado enterrados en el camino que conduce a la última morada del que fuera Primer Emperador de España y Quinto del Sacro Imperio Romano Germánico. 

Ciertamente da para un película.

JUAN ÁNGEL CONCA

Enlaces:
Artículo de Información 07/06/09
Entrevista a Fernando Navarrete
Artículo sobre el hundimiento
Artículo del que se han extraído las imágenes e historia del cementerio
Set de fotos sobre el cementerio alemán en España