>

La entrada al Castillo. Una pareja se detiene ante los almendros en flor y observan el paisaje. ¡Cuántas veces habremos hecho lo mismo!. El tiempo, en ocasiones, no pasa tan deprisa como creemos.

“Caminante, detente y medita en la maravillosa obra de Dios y en el efímero paso por la vida. Guadalest te ruega respeto por sus muertos”.
(Inscripción grabada a la entrada del Cementerio de Guadalest)

Aunque hoy nos pueda parecer lo contrario, Castell de Guadalest es una pequeña población de 204 habitantes, situada en la parte norte de la comarca de la Marina Baixa.

Y decimos “pueda parecer”, porque el turismo de masas lo ha hecho mundialmente famoso, ha saturado sus callejuelas y ha invadido sus alrededores como una plaga biblica. De ahora en adelante, su nombre está y estará inexorablemente unido al negocio multitudinario.

Pero no nos engañemos: para el alicantino conocedor de su provincia y sus raices culturales, Castell de Guadalest ha sido historicamente (y lo será siempre en nuestros corazones) un pequeño pueblecito interior de nuestras montañas.

Así lo vio a mitad de siglo pasado D. Francisco Mora Carbonell, ilustre fotógrafo del que ya hablamos en ESTE enlace; y así queremos verlo eternamente.

Estamos ante la fotografía de Mora y Carbonell que ha recorrido más exposiciones. Se llama “Rincón de Aldea”, y resume la esencia de una pequeña zona rural

Varias panorámicas de los alrededores de Castell de Guadalest. Recordemos que estamos en 1940.

La lectura de un libro o hacer los deberes a la sombra de un olivo. Quizá años después, cuando el joven de la fotografía sea mayor, quizá sea el responsable de la plantación de muchos más; hoy, invaden la zona. El aceite de oliva que allí nace constituye un elemento clave en la dieta mediterránea

El pastoreo de cabras negras o la labranza con la mula, mientras la mujer espera con el cabàs, es una imagen hoy casi desaparecida que fue, sin embargo, motivo de múltiples fotografías

Los animales han sido parte esencial de las sociedades premecanizadas, ya que proporcionaban ayuda física en el trabajo, alimento directo y complemento monetario por la venta de productos derivados

La “Fuente del Xorro”, punto de reunión habitual para el pueblo, a pesar de la niebla y el mal tiempo reinante. La fuente, como el lavadero, constituyen lugares de confluencia diario

Si los hombres y mujeres utilizan la fuente, las bestias de carga usan el abrevadero. Batiste, un vecino popular del Guadalest de aquellos años, fue cartero y sanador de cerdos.

—–> continuará <—–

Fuente:
“Castell de Guadalest”
ED. Tívoli; Ull del Temps