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Historia de Terror Navideña…. ¡¡En Verano!! (1ª Parte)

Estoy sentado en un sillón, frente al receptor de TV, en el salón de casa, y tengo a “Muffe” tendido a lo largo, durmiendo profundamente, sobre mis piernas, con la cabeza a mi lado derecho. Hay una puerta cerrada, que separa el salón de un pequeño pasillo, en el que hay 4 puertas más, que dan acceso al dormitorio de matrimonio, a un cuarto ropero, a otro dormitorio y al cuarto de baño. Las puertas de estas piezas suelen estar abiertas; salvo la del cuarto ropero, que está cerrada para obtener no sólo una ventilación mejor, sino para logar una calefacción equilibrada. Los dormitorios tienen 2 y 1 ventana respectivamente, todas de cristales dobles, que dan a un parque y están como a la altura de un segundo piso y que obviamente, al ser invierno, han estado cerradas todo el día. El pavimento de todo el piso es de parquet ensamblado de roble, salvo en la cocina y el baño.

Debo aclarar aquí dos cosas: una, que en Suecia impera el silencio absoluto (no se oyen ruidos ni se escucha a los vecinos), y otra, que el suelo del parquet puede crujir secamente, pero con un crujido aislado, por efectos de la dilatación o contracción de la madera. Estos crujidos se diferencian claramente de los de las pisadas humanas.

Bien: en el preciso momento que el televisor muestra los fenómenos que se dice ocurren en la sesión espiritista que se tiene en Suecia, se escuchan una serie de pasos, nítidamente, que del interior de las habitaciones, suenan acercándose a la puerta cerrada del salón, y se detienen, cesando su sonido, justo ante la misma. Al mismo tiempo, “Muffe” que estaba profundamente dormido, se despierta al escucharlos y se queda mirando directamente hacia la puerta cerrada. Pero, el ruido de los pasos se reanuda “pasando a través de la puerta cerrada” y oyéndose claramente, siguen hacia nuestro sillón y rodeándolo, cesan exactamente detrás del mismo. “Muffe” sigue la trayectoria de los pasos con la mirada, se levanta, y completamente plantado sobre mis rodillas, gira la cabeza y se queda mirando absorto con los ojos bien abiertos, por encima de mi hombro. Yo, que me reconozco tener presencia de ánimo y conservar la “sangre fría” en ocasiones excepcionales o peligrosas, me digo: “bueno, aquí hay algo tras de nosotros, que el gato está viendo, así que no me queda más remedio que preguntar a este algo un ¿qué es lo que quieres?”.

Vuelvo mi cabeza para hacerlo y, naturalmente, no veo nada. El gato, entonces, deja de mirar, se tranquiliza y vuelve a acostarse para seguir durmiendo sobre mis rodillas. Yo quedo pensativo y asombrado a la vez, y sigo mirando el programa televisivo, hasta que termina.

En concreto: repito que no creo en absoluto en sucesos paranormales. Lo ocurrido de los pasos que ya es muy extraño de por sí, puede admitirse de alguna forma. Que esto suceda al mismo tiempo que se muestra por la TV una película sobre espiritismo, puede ser una pura casualidad. Pero a lo que no encuentro explicación que me satisfaga es a la conducta de mi gato “Muffe” durenate el suceso.

Deseo dejar constancia en Alicante Vivo de aquello, pero sin ánimo de influir en apreciaciones o creencias ajenas, dejar a cada uno que lo lea y de su interpretación personal.

Y aseverando totalmente lo ocurrido, me despido deseándoles un buen día

JAIME POMARES BERNAD
ABOGADO Y MIEMBRO HONORÍFICO DE ALICANTE VIVO