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Es fácil encontrar banderas de otros países ondeando por nuestros pueblos. No hay mas que ver la seguidilla multicolor de las banderitas festeras que trepan por las calles de lado a lado en las verbenas. Lo que no es tan fácil es ver la bandera de la República Árabe Saharaui Democrática.


         

En Hondón de las Nieves encontramos esta señal que nos informa del solidario hermanamiento con el municipio de Tichla, en el Sáhara Occidenta,l con su versión traducida en árabe y con la bandera del Sáhara en primer plano.

         

           

No muy lejos de allí, tras tomar la carretera de Barbarroja a El Pinós, encontramos otra curiosa señal. Desde la lejanía, adivinamos confundidos un cartel del Ministerio de Hacienda, vade retro Satanás, ¿será que aquella carretera sinuosa que cruza varias veces los lindes entre Alicante y Murcia, nos ha llevado a la mismísima calle de Alcalá?

      
No, no podía ser, por allí no había rastro ni de Elena Salgado ni mucho menos de Pedro Solbes…
     

Ya de cerca y con las gafas en su sitio, nos damos cuenta que estamos cruzando un curioso saleoducto. El conducto constituyó una obra faraónica de mas de cincuenta kilómetros y seiscientos metros de desnivel que transporta la salmuera desde el diapiro salino del Cabezón de la Sal de El Pinós hasta las salinas de Torrevieja. Iniciado en los años sesenta, el saleoducto fue inaugurado en 1975.


     

La sal gema obtenida de los pozos de extracción Pinoseros producen 300 gramos de sal por litro de salmuera, mientras que del agua del mar el rendimiento es de escasos 35 gramos por litro. Esta particularidad impulsó la construcción de la curiosa conducción. Aprovechando la infraestructura salina Torrevejense, el avance propició que en 1976 la producción superara el millón de toneladas, convirtiéndose en la mayor explotación salinera del mundo por encima de las salinas de Leslie en California.

Claro que para diluir la roca de sal gema en los pozos hace falta agua, un bien escaso extraído de los acuíferos próximos y que, como vemos en esta placa en la pedania de Las Encebras, ha estado regulado y racionado a razón de 50 litros por vehículo, y pensábamos que el invento este de los “drive thru” era un invento de los macdonalds y los flingstons…


        
Y ya para finalizar el recorrido, sorprendido ante la presencia de estas señales, nos dirigimos al aula de la naturaleza del Monte Coto, ya por fin lejos del ruido, lejos de estas “señales”…
        
Nada mas lejos de la realidad.

De nuevo una visión lejana, de nuevo un conflicto perceptivo, todo lo que había aprendido en la autoescuela se me vino abajo, mis ojos adivinaban un batracio en una señal de trafico y mi cerebro procesaba datos, buscaba en el disco duro intentando asociar señales de precaución, ciervos y vacas con sapos.




          

Pero ahí estaban, esas dos ranas preñadas advirtiendo de su paso de un lado al otro de la carretera. Se sabe que existen paneles informativos de paso de anfibios en otros lares de la geografía española, pero ninguno de las características de estos con triángulo rojo en fondo blanco. 
       
Para que luego digan de los canguros.
Si es que Spain is diferent…