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¿Dónde están el estadio de fútbol, Ikea y el centro comercial?

              

Ahora resulta que lo de las viviendas de protección oficial no era el único motivo que llevaba al generoso corazón del Gran Constructor a promocionar su Plan Rabassa. Hace unos meses apareció por todas partes un folleto (casi tengo uno de mis lapsus y le llamo “panfleto”, es la “vellea”) en el que se nos mostraban vistas de una magnífica maqueta virtual donde el accidentado terreno donde se asientan las lagunas de Rabassa aparecía todo llanito, que daba gusto verlo, con su cesped y sus paseos recoletos, mejorada su áspera naturaleza actual y convertido en un regocijante eden donde crecían las viviendas, maravillosas y baratitas. Cojonudo. Y uno se preguntaba para qué quería el promotor hacer publicidad, a estas tempranas alturas, de unas viviendas que como muy pronto no estarían en venta hasta dentro de cuatro o cinco años. Solo cabía una explicación: El entusiasmo del Gran Constructor, su anhelo de justicia social y su indudable filantropía, le llevaban a gastarse la pasta en una campaña publicitaria de su encomiable proyecto. Vamos, que ni Vicente Ferrer, que Dios tenga en la Gloria.

Y ayer me entero de que la Alcaldesa “ordena” a nuestro benefactor que no construya un centro comercial junto al Rico Pérez, sino en Rabassa. Otra que tal. Cómo se preocupa esta mujer porque Alicante esté guapa, guapa y guapa. Sí, señora. En Rabassa se construirá otro Rico Pérez, bueno, otro estadio que se llamará… ¿a que no imaginan cómo se llamará? No, Vicente Ferrer, no… El otro. Ese, ese, muy bien… Total que en Rabassa tendremos un estadio de fútbol, un centro de Ikea y un centro comercial de no sé quién… Pero yo miro la maqueta que se nos mostraba en la propaganda de hace dos o tres meses y no encuentro el estadio, que es una cosa muy grande, con aparcamientos alrededor, se supone, ni el establecimiento de Ikea, que también suele ser algo muy grande y con aparcamientos, ni el centro comercial, de Ikea, que lo ha pedido, o del Gran constructor, o de quien sea, también con sus respetivos aparcamientos. Todo esto ocupará mucho lugar, ¿verdad? Pero no consigo verlo en la famosa maqueta. Porque, entonces, ¿donde se harán las viviendas protegidas, y las otras? Y si no, ¿para qué nos dieron la tabarra con aquella propaganda? ¿Donde digo “digo”, digo “Diego”? Vale.

¿Y el actual Estadio Rico Pérez? Pues parece ser que en los solares anexos al estadio se permitirá al interesado (nunca mejor dicho) construir torres de viviendas, en una zona más productiva, asequible y comercial que en Rabassa, ¿verdad? Y el estadio… bueno, la Alcadesa dice que quedará para uso de los alicantinos, ¿para qué? ¿para plantar champiñones, o para esporádicos espectáculos circenses y mítines políticos? Porque si allí no juega ya el Hércules, ¿para qué queremos un estadio tan grande y tan deteriorado? ¿O lo van a arreglar para que no se use? A lo mejor esperan que se caiga a pedazos para justificar una recalificación y llenarlo también de torres… me temo; y ojalá esté equivocado y cuando se caiga hagan allí un parque dedicado al doctor Balmis, nuestro más eminente paisano. Y así Alicante estará más guapa, guapa y guapa. ¡Ay, qué alcaldesa tenemos!

Todo son misterios dignos de Iker Jimenez: misterios misteriosos, insondables, alucinantes. Nada menos que la bilocalización de un estadio de fútbol y la desaparición de un plan de viviendas protegidas (¿o no?), todo por arte de magia.

Vuelvo a mirar las imágenes de la maqueta virtual y me hago cruces. Ni Houdini, ni David Copperfield lograron nunca tamaña hazaña de ilusionismo. Es para cagarse.

Miguel Ángel Pérez Oca.
El Loco de las Estrellas