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Solveig Nordtröm es una arqueóloga que ha vinculado su vida y su trabajo a la investigación de la historia del levante español. Es uno de esos personajes que deberían tener un lugar de honor en la historia de la arqueología alicantina.
En 1955 llegó a España, estableciéndose en Alicante. Esa “rubia de figura esbelta , con gafas estilo Marylin y que hablaba correctamente el español” comenzó sus trabajos en los yacimientos de Guardamar del Segura. Por entonces ya se le definía como una incansable trabajadora de campo.
Participó asimismo en la reforma del Museo Arqueológico Provincial de Alicante, colaborando en el incremento de su fondo patrimonial. En las excavaciones, agarraba la piqueta y no le rendían las horas.
No bebe ni fuma, y se alimenta únicamente de verduras, frutas y algo de queso. En una entrevista contó entusiasmada lo mucho que había podido sacar a la luz del Tossal, del que tan sólo había excavado 1/8 parte de su perímetro. Pero se entristeció con todo lo que se iba a perder a medida que avanzaban las obras de construcción de La Albufereta. En palabras suyas: “los terrenos están vendiéndose por parcelas y sobre los mismos van construyéndose chalets sin que mano alguna pueda detener esa anulación de valores que se hallan todavía por descubrir. Claro…., es cuestión de dinero. Y los arqueólogos somos pobres. ¡¡Si yo pudiera hacer algo!!”.
Y vaya si lo hizo.
En un día sin determinar (ya que los periódicos de la fecha estaban atenazados por la Ley de Prensa dictada por  Manuel Fraga Iribarne), Solveig se tendió delante de las excavadoras tras avisar a la prensa internacional del atropello que estaba a punto de cometerse con el patrimonio cultural.
Gracias a esta atrevida acción, consiguió la paralización momentánea de la destrucción de los restos y la edificación de un hotel. Es seguro que, de no haber sido Solveig ciudadana sueca, su actitud habría sido reprimida de forma inmediata por las autoridades, que prefirieron evitar un escándalo aún mayor del que ya se estaba produciendo.
Después de esta paralización, Solveig consiguió que el Ministerio de Educación español comprara los terrenos sobre los que se asentaban los restos, impidiendo de este modo la desaparición de la ciudad íbero-cartaginesa-romana.
Fue colaboradora de lujo de Lafuente Vidal… pero como en otras muchas ocasiones, a ella no se le reconoce el mérito que tuvo para nuestra historia.
¿Cuestión de sexo?
No lo sé.
¿Cuestión de nacionalidad?
A eso tampoco tengo respuesta.
Solveig Nordtröm se estableció posteriormente en Benidorm, donde aún tiene su residencia. En el terreno social, Nordström colabora con el Grupo de Estudios Espíritistas Allan Kardec, siendo impulsora de la difusión de este movimiento en su país de origen.
De su dedicación y esfuerzo hemos encendido una luz a nuestro pasado y a nuestros orígenes.