>

Alcalá de la Jovada… en el recuerdo.

           
Hace pocos días, decidimos visitar Val d´Alcala. El objetivo era seguir los avatares de los musulmanes alicantinos y de sus descendientes moriscos: visitar Alcala de la Jovada, el despoblado de L´Adzuvieta, el pozo de nieve y volver, tras una buena pitanza en Alcala en base a minchos y cordero, por el pla de Petracos. No pudo ser. En Castell de Castelles vimos un cartel que indicaba un corte de carretera. Decidimos volver por Tarbena previa visita a los Arcos de Xorta. Esta última parte merecerá un trabajo aparte.

UN POCO DE HISTORIA
Es evidente que seguimos sin aprender de nuestra historia. Repetimos el mismo esquema una y otra vez. Y pagamos siempre los mismos.

En la Península Ibérica vivían diversos pueblos con sus lenguas, sus tradiciones, religiones, orígenes. De vez en cuando, motivos aparentemente pueriles, daban lugar a verdaderas catástrofes.

Desde la perdida de la corona por parte del último rey visigodo, Don Rodrigo, se dieron ocho siglos de una mal llamada Reconquista. Mas bien fue la imposición por la fuerza de un bando apoyado sobre una religión por encima de los “distintos”. Y perdedores, claro.

ANTISEMITISMO Y MAUROFOBIA
Aunque las luchas entre poderosos entremezclaban razas, religiones e intereses, conforme se afianzaba una corriente sobre las otras, se agravaba, fomentado desde arriba la fobia al que antes estaba enfrente y ahora convivía con nosotros. Tras muchos años de machacar al moro, era difícil que la convivencia fuera pacifica. La sumisión al vencedor y la excusa de la religión servían para justificar abusos, deportaciones, masacres…..

No creo que se puedan fijar fechas exactas donde buscar el origen de estos fenómenos. La diversidad no es bien recibida por los que mandan. Un pueblo uniforme es mas dócil que uno variado. Sobre todo cuando la otra parte ya no sirve como excusa.

Hay mucha hipocresía al respecto. ¡No se dejan bautizar! ¡Siguen con sus costrumbres! ¡Son un peligro!

       

Los judios son expulsados por los Reyes Católicos con el beneplácito de Alejandro VI. Curiosamente las familias judías acaudaladas son bien recibidas en Roma. Anteriormente, en nuestras tierras, los abusos de los nuevos señores levantan a los “moros” en varias ocasiones hasta que en el sitio de Alcoi, son vencidas las fuerzas de Al Azraq. Es decir, más de lo mismo. Con la expulsión de los judíos terminada y para evitar una vuelta atras de los conversos, “marranos” para los cristianos, la Inquisición se emplea a fondo. Denuncias, leyendas como la de Santo Dominguito en Zaragoza, secuestrado y asesinado para envenenar el agua del Ebro, justifican la persecución de los “dudosos”. El levantamiento de las Germanías tiene como víctima a judíos y moros. Se les obliga, por parte de los Agermanados, a bautizarse o perecer. Es una forma de acercarse a la todo poderosa Iglesia. Es curioso como se hace creer y aún hoy se cree, que los musulmanes en el poder eran intransigentes con los cristianos. La toma de Málaga por los Reyes Católicos se hace con dureza y con resistencia por parte de los malagueños. Casi dos terceras partes de los habitantes de Málaga y alrededores son cristianos. Aún así son vencidos, degollados o vendidos como esclavos por negarse a rendirse. La ciudad es parcticamente arrasada y despoblada. No hay diferencia de religión. Esa es la tolerancia de los Reyes Católicos.

Los radicalizados moriscos granadinos, de tendencia Chiíta, plantan cara en sucesivas ocasiones y son vencidos, deportados a Aragón o enviados a galeras. En estas tierras valencianas, pacificadas, los moriscos, es decir los musulmanes españoles obligados a bautizarse, son de tendencia sunní. Mucho más pacíficos y apreciados por el provecho que saben sacar de la tierra. “Si quieres que tu tierra de oro, ponla en manos de un moro”.
En esta zona, los moriscos no hablan en árabe, utilizan la algarabía e incluso existen textos en castellano con gramática arábiga. La llegada de piratas berberiscos obliga a que no puedan vivir en la costa. Les tienen miedo. Trescientos mil moriscos y mas de ocho millones de cristianos. Todos hijos de una misma tierra.

Fernando de Aragón promete 40 años a los moros para adaptarse sin ser molestados ni por la Inquisición. Carlos I consigue revocar con Bula Papal dicha promesa. Aquí empieza a plantearse nuevamente el tema. Tema que nunca ha sido olvidado. Felipe II se plantea la expulsión de los moriscos con las excusas de “quinta columna” del Turco, de su colaboración con los piratas que asolan nuestras costas. Su edad no le da tiempo a emplearse en el tema.

FELIPE III

          

El Imperio donde no se pone el Sol tiene grietas. Francia aprieta, los protestantes se hacen fuertes ante sus Cristianas Majestades. Flandes es una carnicería constante, pero una tregua de 12 años permite cuestionar el “problema”. Se plantea a diversos niveles como solucionar el tema. Se había pensado en crear una reserva en Aragón. Intentos de Evangelización que no llegan a término, de 400 iglesias solo se levantan 120. Se da el caso de pueblos donde el único cristiano practicante es el cura. No se pueden cambiar las costumbre de hoy para mañana y más aún sometidos al aislamiento entre núcleos rurales. Son pocos los moriscos que viven en las ciudades.

EL BEATO JUAN DE RIBERA

       
La propia Inquisición Valenciana duda de la legalidad de la medida de expulsión. Su argumento es digno de recordarse: “Al fin y al cabo son tan españoles como nosotros”.

           

Pero toda balanza tiene su cruz. El Beato Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia, insiste en que los moriscos son inasimilables. Hace un panegírico de las maldades de esta “raza” y junto al Duque de Lerma, valido del Rey, inclinan la balanza para la expulsión. Son años de reflexión, pero las dudas sobre la descendencia real y la tregua firmada ese mismo año son fantásticas para distraer al país. Los Tercios, la Armada y las tropas compuestas por milicianos serán las encargadas de conducir a los moriscos a los puertos desde donde serán exiliados. Algún rumor llega a los oídos de determinados moriscos, pocos, que venden sus propiedades y emprenden viaje. La mayor parte se encuentra con un plazo de tres días para partir.

EL DUQUE DE LERMA. LA MAYOR FORTUNA DEL IMPERIO

    

El puerto de Alicante fue puerta de partida de decenas de miles de conciudadanos condenados injustamente por un pasado religioso.

La historia es muy larga y terrible. Solo dos comentarios sobre hechos ocurridos en nuestra tierra. Los “morisquillos”. Dos mil cuatrocientos niños pudieron quedarse a cargo de familias de cristianos viejos. En pocas décadas fueron “asimilados”. Algunos señores consiguieron mantener a los moriscos más viejos o a aquellos de los que se tenía fe de su conversión. Con el tiempo algunos regresaron. Otros se escondieron. Pero la diáspora desencadenó historias terribles. La peor en nuestra zona junto a la de la Muela de Cortes, es la del Pla de Petracos. Veinte mil moriscos se encerraron en los valles próximos a Castell de Castells. Los tercios y los milicianos de la provincia rodearon a los insumisos. Unos bien armados y entrenados, los Tercios, otros llenos de avaricia pues su paga era la rapiña. Tras los primeros encontronazos, los supervivientes se agruparon en el castillo del Pop. De los veintemil, solo oncemil salieron para la Berberia. Se dice 4000 muertos. Pero se habla de más.  Los moriscos solo disponían de piedras y palos, las fuerzas Reales llevaban armas a la última. Pocos daños sufrieron los militares a manos de hombres indefensos, de mujeres y de niños. Esto ocurrió en las postrimerias de 1609. Hace ahora 400 años. Los moriscos murcianos, los andaluces, todos fueron saliendo. Entre trescientos mil y algo más. En 1614, el “problema” estaba arreglado.

          

LA VALL D´ALCALA


          

Alcala de la Jovada es un pueblo acogedor. Pequeño. Alto. Al pie de la iglesia hay una fuente con el rostro del caudillo que perdió la vida luchando por los derechos de su pueblo contra el abuso del conquistador Jaime I de Aragon. Al Azraq.

EL DESPOBLADO DE L´ADZUVIETA
Como si de un fósil se tratara, Adzuvieta es la ruina mejor conservada de lo que fueron los poblados moriscos. Allí vivían 17 familias según el censo de 1607. ¿Que fue de ellos?. ¿Saldrían todos? ¿Alguno se quedo amparado por su señor o sus vecinos cristianos viejos? ¿Murieron en el Pla de Petracos?. No lo sabemos. Solo era 17 familias. Ancianos, hombres, mujeres, niños….

Un pequeño drama dentro de un drama gigantesco.

    


        

Adzubieta fue repoblada por aragoneses. Permanecieron allí sobre cien años. Un pequeño rió rodea el actual despoblado y solo quinientos metros lo separa de Alcala de la Jovada.

La memoria se mantiene, en parte gracias a indicaciones murales ubicadas a la entrada del despoblado. Allí podemos ver como era Adzuvieta. El artista ha reflejado de forma sencilla pero perfecta la configuración del viejo pueblo. Los nuevos pobladores cristianos se trasladaron a poblaciones próximas. Adzuvieta nunca estuvo vacía del todo. Sus ruinas se usaron como refugio de pastores y ganado. Pero ese uso, quizás, ha mantenido en pie una obra que aun hoy nos enseña lo que fue un pequeño poblado morisco. Es solo un consejo de amigo. Ir y visitarlo. Comer en el pueblo minchos y cordero, o quizas conejo al ajillo. El vino de la zona es mejor que cualquier embotellado. Sabe a no se como explicarlo…. sabe a Vall de Alcala.


       

Perfecta reproducción artística. Hoy solo un edificio conserva el techo. Tiene puerta y dentro guarda útiles para el pastoreo.

          

Curiosamente junto a la casa con techo y puerta, podemos ver una antigua forma circular. Era una almacera manual. Con sus conductos para conducir el aceite a depósitos portátiles.


      

La vida se aferra a los viejos muros. En ellos aun se pueden ver los huecos dejados por las vigas que dividía las plantas bajas de las plantas altas..

Es un paraje hermoso con una historia triste. Digno de visitarse. Digno de conocer su historia. Nuestra historia.

EL POZO DE NIEVE

     

A solo trescientos metros del despoblado existe un pozo de nieve. Bien cuidado. Con un panel explicativo muy correcto. Con un dibujo del mismo autor que el del viejo despoblado. Alli podemos ver a la perfeccion el uso de un pozo de esas caracteristicas.

       

Su cúpula, el uso de cada puerta… El acarreo de nieve. La colocacion de la paja de arroz que cubría cada nevada. El duro trabajo de los hombres que allí se empleaban a fondo tras cada nevada. Es curioso que el pozo se encuentre solo a 650 metros sobre el nivel del mar. Hay que decir que en el otono, los hombres subían al pozo y despejaban el entorno de hierbas y suciedad. Acarreaban la paja y la colocaban estratejicamente para despues cubrir la nieve recien apisonada. El hielo resultante era vendido para diversos usos, desde el medico hasta el simple lujo.

La puerta inferior da paso a un balcón que nos permite ver la profundidad de más de nueve metros y el diámetro de nueve metros y medio. Mitad excavado en la roca, mitad formado por una obra impresionante de muros de piedra que contenian escalones para permitir llegar al nivel de la nieve segun esta bajaba.

Un moderno murete y un balcón de hierro nos permiten ver el interior con bastante seguridad. Hay que entrar y esperar un poco. Nuestros ojos se acostumbran a la oscuridad permitiendo ver el interior de la cupula, los muros de roca, los de piedra amontonada y el fondo. Al salir, cerrar la puerta de hierro con el pestillo. El lugar puede ser peligroso para los niños pequeños.

La cúpula y uno de los huecos por donde se arrojaba la nieve. Después estos huecos se cubrían con puertas y sacos.

El fondo, bastante limpio para lo que suele ocurrir en lugares como este. Procuremos que siga estando así.

La cúpula, una ventana y la roca viva excavada. También se ve el muro artificial. Todo un trabajo bien hecho.

          

El balcón que nos permite contemplar el interior desde una de las ventanas.

El pozo visto desde atras.

Creo que tenemos una provincia con una historia apasionante. Con paisajes dignos de conocerse. Con gentes maravillosas. Pueblos casi perdidos. Rincones deliciosos. Rincones que hemos de visitar con el cuidado de no tocar nada mas que lo inevitable. Con un respeto casi religioso. No en vano, es la historia de nuestros antepasados. De uno u otro bando. De una u otra etnia. De una u otra religión. Todo ello digno de recordarse, digno de mantenerse.

         

Pero no se olviden. Infórmense. Busquen, pregunten. Coman lo típico. Encárgenlo. Reseven su mesa. Hoy en este pueblo, otro dia en el de al lado. Busquen caminos. La Diputación edita guias y en cualquier librería podemos adquirir muy buenos libros que nos descubren estos secretos. Secretos de lugares normales, pero con magia. A mi me han embrujado. Otro dia veremos lugares proximos a los que hemos visitado hoy. Hay mucho por descubrir.